Salida del sol sobre el campo de trigo

Lammas - Lughnasad

1 de agosto

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Este es uno de los cuatro sabbats mayores dentro de la Rueda del Año. Es, de nuevo, la celebración de la luz tras Litha y San Juan y también era el festival de la primera cosecha.

 

Es el momento en el que el dorado trigo pide a gritos ser recolectado, por eso se asocia con esta festividad la confección de panes con forma de espiga para compartir y ofrendar. Lo plantado y cuidado con mimo en Ostara y durante los primeros meses de luz, da su fruto.

 

Esta primera cosecha marcaba la pauta de lo que se podía esperar de los campos en los meses venideros: si se recogía poco grano, probablemente el resto del año también habría poca cosa que recoger. Con la vista puesta en el horizonte de Mabon y Samhain, había que guardar y ser previsores.

 

Todo lo que creció en la Naturaleza, salvaje y hermoso, ha finalizado su ciclo: el bosque y los campos están repletos de frutos que han explotado, repartiendo sus semillas generosamente, semillas que recolectaremos para plantar en otro año.

 

Al mismo tiempo,el poder del sol, de la Luz, decae cada día un poquito más. Las noches se hacen sutilmente más largas, dirigiéndonos hacia el otoño, hacia Mabon.

Aparece la dualidad de la celebración de la abundancia si has tenido una buena cosecha, junto con la posibilidad de la carencia futura si no ha sido tan buena.

 

Es momento de reflexionar sobre lo obtenido, fruto de lo que plantamos en Ostara: si no has conseguido lo que esperabas, toca reflexionar sobre lo que ha provocado este resultado; si tu cosecha ha sido abundante, te toca disfrutar y  celebrar lo recogido.