Lammas - Lughnasad

1 de agosto

Es una fiesta de la luz, una fiesta solar y el primero de los tres festivales de la cosecha que ya se divisan por el horizonte. Este sabbat también recibe el nombre de Lughnasadh, en honor al dios Lugh, dios de la luz y dios del Pasado Distante, tema que nos interesa en este giro de la Rueda del Año. Es el sabbat donde celebramos la Primera Cosecha del año y nuestras casas se llenan de los primeros frutos. Nuevamente nos encontramos con un festival mayor. La fiesta de Lugh, la fiesta del sacrificio. La rueda del año gira inexorablemente y nos hallamos en mitad del cálido verano, los cereales están maduros y listos para cosechar. Recogemos el grano, en un festejo de la abundancia y la promesa que de pasaremos sin problemas la parte oscura del año. Lughnasadh  es la primera de tres cosechas de la rueda del año Wicca y el tercer festival del fuego del año (el tercer de los sabbats mayores), se extiende desde la puesta de sol del 31 de Julio hasta la puesta de sol del 2 de Agosto. Lammas es el tercero de los cuatro festivales de fuego.  Es el tiempo de la primera cosecha, las plantas de la primavera se marchitan y caen sus frutos y semillas para nuestro uso, además de asegurar futuros cultivos. Es una celebración de la abundancia, el momento en el que se recogen los granos que servirán de alimento durante el invierno.

Esta fiesta señala el final del verano y la próxima llegada del otoño. Se simboliza que el poder del Sol decae y que se sacrifica para alimentarnos durante el invierno. Ahora recogemos las cosechas que nos alimentarán durante todo el invierno. En este Sabbat se celebra la Fiesta de Lugh, Dios celta de la Luz e hijo del Sol. Se festeja la recolección de los primeros frutos y cereales, los días son cada vez más cortos y  fríos, damos paso a la segunda mitad del año donde la oscuridad reinará nuevamente. Se acostumbra hornear pan casero en esta fecha con los granos recogidos de la primera cosecha, celebrando el sacrificio del dios, la muerte simbólica del  Dios del Grano. El pan y la levadura representan el misterio de la transformación, el cambio de la materia por el fuego, lo cual representa a su vez la civilización, surgida gracias a la agricultura. El horno se convirtió en un objeto sagrado que permitía la transformación de la vida y su continuación mediante el sustento.

Es tiempo de recogida de lo sembrado. Todo en lo que has estado trabajando comienza a dar su fruto. Nunca falla. Si estamos un poco atentos, nos daremos cuenta de que siempre sucede así. Son ciclos y estos vuelven una y otra vez. Es un momento de reflexión importante, ya que nos enseña la importancia del equilibrio en la naturaleza y en la vida personal. De hecho, todo lo que esta vivo crece, conoce la decadencia y se prepara para la muerte, para luego volver a renacer completando así un gran ciclo.

 

Si no has conseguido lo esperado, es tiempo de reflexión. Por el contrario, si todo ha ido bien, es tiempo de celebrarlo.

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© 2018 por Beatriz Pinto      652 573 501     beatriz@brujadeciudad.com   Madrid