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El Ritual

Actualizado: 29 mar 2023

Hablar de Ritual es hablar de Magia.


Hay palabras que, inmediatamente, generan pensamientos asociados, imágenes reconocibles por casi todo el mundo.


No te equivocas: los Rituales en la práctica Mágica y Brujeril son el pan nuestro de cada día.


La pregunta que me interesa es otra ¿en qué piensas cuando escuchas la palabra Ritual?


Como ya escribí en el post en mi perfil, muchísima gente imagina eventos lúdico - festivos de lo más variopinto pero con un denominador común: parafernalia variada, velas o fogatas, disfraces (¿?) elementos de todo tipo pero siempre, en abundancia.


Si eres de las que me acompañan hace tiempo, bien en las Celebraciones y los Círculos de Luna, bien a través de mis cursos y talleres, habrás observado que mis propuestas son siempre muy minimalistas.


Esto no impide que, cuando me pongo a liarla, la líe parda.


Pero sí significa que la Magia y la Brujería, los Rituales que durante mi práctica realizo, no tienen porqué ser tremendamente llamativos, complejos o apabullantes.


Cuatro velas y tres cosas más pueden crear un espacio tan poderoso, una energía tan viva, que cualquiera que participe, tiemble. Y no lo digo por decir.


Lo que sí es fundamental, es saber lo que se hace cuando se crea y se conduce un Ritual.




¿Qué significa "se conduce"? amiga, esa es la parte más complicada y la que obliga en cierta forma a tener una mínima formación brujeril a la hora de trabajar con Rituales.


En los Rituales, la idea inicial debe ser mover la energía o energías con una intención concreta, como si de un Trabajo Mágico se tratara, pero a una escala mayor y con un objetivo menos específico o más genérico.


Cuando se trata de Rituales en los que hay mucha gente, mover y sostener toda la energía que se genera, es un trabajazo que me deja agotada las horas posteriores.


A eso me refiero cuando hablo de "conducir" el Ritual, a ese trabajazo.


Y eso, HAY que hacerlo.


Hay que hacerlo para que el desarrollo del Ritual sea suave, placentero, amable, cómodo.


Para que las personas más sensibles o más novatas, no se asusten ante lo que experimentan.


Para que las personas más experimentadas, disfruten del viaje que el Ritual promete.


Para que la diferencia entre las energías de unas y otras no colisionen y fluyan en armonía.


Para otras muchas cosas que no voy a detallar ahora.


Si no sabes hacer eso, mejor no hagas nada, al menos, no hagas nada que involucre a otras personas hasta que no seas capaz de sentir, en tus Rituales personales, todo lo que sucede.


Crear, hacer y sostener un Ritual implica mucho trabajo antes, durante y después de celebrarlo.

Una vez dejado claro este asunto, vamos a empezar por las definiciones para aclarar las diferencias entre Ritual, Trabajo Mágico y Celebración.


Recurro a la RAE que siempre es de ayuda.


Ritual:


1. adj. Perteneciente o relativo al rito.


2. m. Conjunto de ritos de una religión, de una Iglesia o de una función sagrada.


De acuerdo con esto, un Ritual se contiene, en cierta forma, dentro de un dogma o costumbre asociado a una religión, tradición, etc.


Rito:


1. m. Costumbre o ceremonia.


2. m. Conjunto de reglas establecidas para el culto y ceremonias religiosas.


Hablar de costumbre es hablar de repetición.


Hablar de reglas es decir que hay cosas que sí y cosas que no, dependiendo de la religión, tradición, etc.


Si te paras a pensar un poco, probablemente llegarás a la conclusión de que no cualquiera puede realizar un Ritual dentro de una práctica tradicional o religiosa. ¿A quién se le ocurriría ponerse a impartir la Comunión en mitad de un prado?


Entiéndeme, siempre habrá alguien que se salte las "normas" por la izquierda, pero lo que quiero que quede claro es que los Rituales en la Magia y la Brujería tienen un porqué, un para qué, un cómo y, sobre todo un cómo NO.


Ya he hablado en muchas ocasiones de que en Brujería, en mi forma de verla y de vivirla al menos, no hay correctos o equivocados, pero sí hay cosas que debes conocer para saber lo que provocas haciendo esto o aquello.


Ser consciente de lo que haces, ya sea para un lado o para otro, y apechugar, hacerte responsable siempre de lo que provocas, de las consecuencias de tus actos mágicos.


Vuelvo a algo que llevo diciendo desde que comencé a transitar la Brujería: no se debe tomar a la ligera nada relacionado con la Brujería o con la Magia.


Digo no se debe por que siempre hay insensatas que se bajan un libro de Internet, copian cualquier Ritual o receta y se lanzan a realizarlo sin tener más conocimiento.


Craso error.


La Magia es el Arte de manipular las energías CONSCIENTEMENTE de una forma determinada para conseguir un objetivo concreto.

Si careces de una formación previa ¿cómo leches vas a poder dirigir conscientemente nada?


Pues a pesar de ello, la gente lo hace. Y mucho.


Por supuesto, el siguiente paso es contactar con nosotras, profesionales formadas y experimentadas, para que arreglemos el lío, lo mal que les está yendo, el Kaos en el que se ha convertido su vida, el desastre económico, etc, etc, etc.


Soy muy insistente a este respecto: si no sabes las bases mínimas, no te metas.


Parte del problema, parece ser que radica en la ignorancia, parte en el orgullo, parte en la arrogancia, parte en la estupidez.


Cualidades de las que todas hemos hecho gala en uno u otro momento de nuestra vida.


Parece ser que el asunto de no lanzar Hechizos o Trabajos Mágicos de cualquier tipo sin tener unos conocimientos mínimos, va calando.


Lamentablemente, se cree que con los Rituales no sucede lo mismo.


Cualquier práctica dentro de la Magia o la Brujería requiere de unos conocimientos básicos y una experiencia mínima para asegurar que lo que haces es lo que quieres hacer y, sobre todo, que lo que consigues es exactamente lo que buscas conseguir.

Primero, hay que entender que el Ritual está muy presente en nuestra vida diaria. Se trata de un acto o de un conjunto de ellos que nos preparan para manejar situaciones concretas.


Ponerte tal o cual traje o vestido cuando tienes una reunión importante; utilizar ese bolígrafo con el que has firmado todos tus contratos de trabajo; levantarte, lavarte los dientes, tomarte el café y luego a la ducha, hacerlo así y no de otra manera, es seguir un Ritual.


Estos y mucho otros que, seguro, estarás repasando mentalmente en este momento, son Rituales cotidianos que te permiten comenzar el día o afrontar algún evento puntual de una forma determinada.


El Ritual en la Brujería es la herramienta que nos permite abrir nuestros sentidos, nuestra mente y nuestro corazón y permitir que la Magia fluya.


Son los pasos que damos, de una determinada forma y con un determinado orden y no otro, que nos permiten crear un canal de acceso que nos lleva directamente a otros planos.


Cuando participamos en un evento con personas desconocidas, realizar un Ritual facilita la cohesión y que la energía de todos se conecte con el trabajo y la intención del propio Ritual.


El Ritual es el camino y la puerta, el medio para conseguir un fin.


Es importante que no lo confundamos con el destino al que queremos llegar ni caigamos en el error de considerarlo el único propósito.


En el Ritual buscamos entrar en un estado alterado de conciencia.


Utilizamos la intención, la visualización, la conexión energética para proveer de significado cada uno de los gestos, de las frases y de los pasos que damos para comenzar el Ritual encaminado a crear el espacio para realizar un Trabajo Mágico o una Celebración.


Si únicamente son gestos vacíos, palabras huecas sin resonancia ninguna en nuestro interior, no servirán de nada.


Si nos limitamos a repetir como loros lo que otras han creado con todo el sentido y el sentimiento para sus propios propósitos, no estaremos trabajando con algo propio, íntimo y REALMENTE conectado con nosotras.


Si ese Ritual, si los pasos con los que lo construimos, van acompañados de toda la fuerza de nuestra imaginación, de todo el poder de nuestra fe, de toda nuestra intención, desatarán las fuerzas mágicas que queremos invocar.



Un Ritual no a de ser complicado ni requiere de un despliegue de medios costosos y llamativos. Puede ser tan sencillo como encender una vela, presentar una ofrenda, recitar un salmo, crear una poema y hacer una petición.

Por supuesto que un Ritual puede ser muy elaborado y toda esa elaboración será parte integrante del Ritual puesto que preparar cada uno de los elementos, buscar las correspondencias entre ellos, que sean compatibles, estéticamente bellos, olfativamente armónicos, no dejan de ser pasos que te conducen a ese estado alterado de conciencia que provoca el Ritual en sí mismo.


Cada paso que das, cada vela que enciendes, cada frase que dices, te lleva más y más profundo al trance.


En cualquier caso, el Ritual a de tener un por qué (intención, lo que quiero conseguir) un para qué (qué obtengo al hacer este Ritual en concreto y no otro) un cómo (cada paso que dé, desde el más simple, como la decoración, hasta el más complejo como puede ser una invocación).


Es fundamental que sepa lo que estoy haciendo, porqué voy a utilizar estas herramientas y no otras, estas velas y no otras, estos sonidos y no otros, estas ofrendas y no otras, este espacio y no otro.


Cuando seas capaz de identificar todo esto, estarás preparada para hacer un Ritual.


Ahora toca diferenciar entre Trabajo Mágico, Celebración y Ritual.


Aquí no voy a tirar de RAE porque quizás no me guste lo que me diga.


Un Ritual puede contener o no, una Celebración y/o un Trabajo Mágico, pero no son imprescindibles ninguno de los dos puesto que el Ritual tiene peso por sí mismo.


Una Celebración contiene siempre un Ritual y puede o no incluir un Trabajo Mágico.


Un Trabajo Mágico se puede realizar de forma independiente, sin un Ritual previo ni formando parte de una Celebración, aunque suele estar presente en ambos.


Es decir: un Ritual puede contenerlo todo, pero no todo es un Ritual.


Cuando hablamos de Ritual en la Brujería, lo hacemos de un conjunto de pasos específicos que se realizan de forma habitual por su valor simbólico, creo que esto ya ha quedado claro.


Estos actos pueden o no servir para recordar o conectar con costumbres ancestrales conocidas por la persona que sostiene el Ritual y por quienes participan, aunque lo segundo no es imprescindible.


Como he comentado antes, el Ritual no deja de ser una "herramienta" de conexión y de apertura: repetir las mismas palabras, los mismos gestos cada vez que nos reunimos en los Círculos de Luna Llena, ya nos pone en el mood de trabajo con la Luna.


Cuando hablo de Celebraciones seguro que piensas en esos eventos lúdico-festivos que mencioné hace un rato.


Las Celebraciones en Brujería suelen ser algo más que el mero festejo, lo que no significa que no se pueda celebrar por el placer de hacerlo y de reunirse.


Para que entiendas un poco el concepto, Celebraciones son las festividades de la Rueda del Año o los Ritos de Paso.


Estas Celebraciones pueden darse dentro de un Ritual o no y pueden conllevar un Trabajo Mágico o no.




El Trabajo Mágico, por otro lado, es una de las bases fundamentales de la práctica de la Brujería y de la Magia, aunque conozco más de una y más de dos Brujas que nunca realizan este tipo de práctica, ni siquiera para ellas mismas.


Cuando una Bruja se prepara para realizar un Trabajo, necesita conectar con todos sus conocimientos, experiencia y poder para manipular conscientemente las energías necesarias para conseguir un efecto concreto o alcanzar un objetivo determinado.


Estos Trabajos pueden desarrollarse dentro de un una Celebración que se contiene dentro de un Ritual o fuera de cualquiera de ellos.


En mi caso, los Trabajos que realizo para mis clientas no se encuadran dentro de una Celebración pero sí dentro de un Ritual, puesto que los pasos que doy para identificar exactamente qué se puede hacer, de qué forma y con qué elementos y/o herramientas, son siempre los mismos.


De esta forma, cada Trabajo que preparo es parte de un Ritual que he ido estableciendo de manera casi inconsciente a lo largo de los años.


Para cerrar un poco la chapa que te acabas de leer, recuerda que no es necesario montar un Ritual para hacer un Trabajo, pero sí es muy interesante hacer Trabajos aprovechando un Ritual, siempre que la energía del Trabajo y del Ritual estén en consonancia.


Recuerda también que las Celebraciones pueden ser simplemente para eso, para celebrar, más allá de preparar Rituales asociados o de aprovechar para hacer Trabajos.


Plantéate que lo simple puede ser igual de efectivo que lo complejo y que sin unos conocimientos mínimos, es mejor que no te metas en camisas de once varas.


Hagas lo que hagas, disfruta del proceso y apechuga con las consecuencias.


Si me necesitas, ya sabes dónde encontrarme.



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